El origen de tus problemas

¿Alguna vez te has parado a pensar de cuántos sistemas eres miembro…?

Como veíamos en un artículo anteriortú, como todos, te preguntas cómo ser más feliz, cómo sentirte bien contigo mismo, o cómo tomar las decisiones correctas. Pero no siempre tenemos presente la enorme influencia que en todo ello tienen los sistemas a los que pertenecemos.

Y es que tú, como todos, por el mero hecho de haber nacido en el seno de una familia, por haber entrado a formar parte de un grupo de amigos o por haberte enrolado en un momento dado a una determinada organización, tienes el derecho de pertenecer a esos sistemas.

Independientemente de lo que hayamos hecho o hayamos dejado de hacer; sin importar lo que haya sucedido, el Primer Orden del Amor consiste en que todos tenemos el derecho de pertenecer a uno o varios sistemas. En tus orígenes están las claves para desarrollar todo tu potencial. Negártelo es tan absurdo como que te lo nieguen. Y, como veremos, excluir a alguien de un sistema siempre es origen de conflictos, cuando no de graves trastornos de toda índole.

NUESTRO SISTEMA DE ORIGEN

Bert Hellinger, al desarrollar su teoría de las Constelaciones Familiares, descubrió que existe un núcleo que es prioritario: El Sistema de Origen, compuesto por nuestros padres y hermanos, así como nuestros tíos y abuelos. Normalmente teniendo en cuenta en nuestra constelación familiar a estos parientes ya tendríamos más que cubierto el cupo.

Sin embargo, no es poco frecuente que este sistema del que procedemos también reciba mucha influencia de hasta tres o cuatro generaciones anteriores, en aquellos casos en los que haya existido un ancestro nuestro con una carga muy poderosa en nuestra familia: un bisabuelo sobre el que se cometió una gran injusticia o una tatarabuela que fue excluida del sistema, por ejemplo.

Acontecimientos que pueden generar posteriormente muchos bloqueos y conflictos, porque un miembro descendiente, por fidelidad, podría estar adquiriendo estas cargas y reproduciéndolas en su destino. Tómate un minuto para pensar cuántos grandes relatos cinematográficos y de la literatura universal están basados precisamente en esta misma premisa. Y, si no, que se lo pregunten al Rey Edipo o al mismísimo Michael Corleone…

LAS EXCLUSIONES SIEMPRE MARCAN NUESTRO DESTINO

Por si esto te parece poco, has de tener en cuenta que no solamente pueden influir sobre ti los miembros de tu propia familia. Sino que, según Hellinger, existen otros elementos externos a ella que son significativos. Hablamos fundamentalmente de casos como:

  • Los abortos –nos asegura el filósofo y terapeuta alemán- pertenecen al sistema y se les tiene que reconocer, independientemente de que llegaran o no a nacer”. El nonato tiene un lugar entre los hermanos, que es el suyo y, por lo tanto, es importante concederles su lugar, tanto por parte de los padres como por parte de los hermanos.
  • Las ex parejas: son innumerables las personas que se preguntan cómo ser feliz en pareja sin percatarse de que si quieren tener una nueva relación de pareja después de mantener relaciones anteriores, es muy importante que tengan sanadas sus emociones respecto de sus ex parejas.
  • Los vínculos de víctima y perpetrador: a lo largo de su longeva carrera, Hellinger documentó innumerables casos de hijos y nietos de oficiales del ejército nazi que nunca llegaron a reconocer o a procesar la culpa relacionada con los crímenes que habían cometido sobre víctimas inocentes durante la II Guerra Mundial. Y fueron estos descendientes quienes desarrollaron fidelidades hacia las víctimas, lo que les originó tremendos trastornos emocionales, e incluso enfermedades.

En su obra Constelar la Enfermedad, Brigitte Champetier de Ribes conjuga los estudios de Bert Hellinger y R. G. Hamer para constatar el sinfín de graves trastornos limitantes que derivan de las exclusiones sistémicas. A sabiendas de que, cuando hablamos de exclusión, lo hacemos de una persona que ha sido rechazada fruto de un profundo rencor, un odio visceral, o porque ha sido motivo de vergüenza o escarnio familiar. Son todas aquellas personas que preferiríamos no tener cerca o que, incluso, nunca hubieran llegado a existir en nuestras vidas.

MANERAS DE EXCLUIR

Existen, como decía Rosendo, muchas maneras de vivir. Pero maneras de excluir se conocen fundamentalmente dos. Y nosotros lo que te proponemos es que las identifiques para que, cuanto antes las excluyas de tu vida:

  • Podemos excluir a la persona entera: muy común en los casos de padres maltratadores, en los que tanto las mujeres como los hijos albergan mucho odio y resentimiento, hasta el punto de que consideran que ese padre no debería de estar o de haber existido. Sin percatarse de que, de ser así, los descendientes no existirían y, por lo tanto, dichas mujeres no habrían llegado a ser las madres de sus hijos. Es el típico caso también de enfermos mentales, hijos ilegítimos o menores que han sido víctimas de abusos, de los que no se habla, excluidos por miedo, por resentimiento o por vergüenza…
  • O podemos excluir su realidad o sus circunstancias: ¿quién no tiene una “oveja negra” en la familia cuyas vidas parecen predestinadas a atraer toda la negatividad? Personas que pareciera que nunca hubieran hecho nada bueno en su vida y sobre las que el resto de los miembros de la familia depositan el origen de todos los males que les afligen. Estos casos dan pie a exclusiones tremendas y a que sus descendientes se bloqueen sin saber por qué, viviendo los mismos patrones o situaciones de los miembros excluidos. Pues los vínculos excluido-excluidor tienden a imitarse y a reproducirse generacionalmente.

TODOS HAN DE TENER UN LUGAR EN TU CORAZÓN

Sí, ya sabemos lo que estás pensando: ¿¡Incluso esa persona tan tóxica!?

Que habilites para aquellos que te hacen daño un lugar en tu corazón no quiere decir que te quedes ahí, impávidamente, siendo el objetivo abnegado de su inquina… No. Lo que nos dice Hellinger es que, si nos retiramos “no ha de ser nunca desde el odio, ni desde el rechazo, porque éstas son emociones tóxicas respecto de personas que han sido muy importantes para nosotros”.

Lo que nos recomienda el terapeuta alemán es alejarnos de esa persona, albergando siempre en nuestro corazón un lugar para la compasión hacia ella. Sobre todo en aquellos casos en los que seamos descendientes directos. Porque, si no sentimos compasión y no honramos a ese familiar del que provenimos, no estaremos honrando la vida.

Próximamente, en un nuevo artículo, continuaremos profundizando en el apasionante mundo de las Constelaciones Familiares, analizando el segundo de los tres Órdenes del Amor. Te invitamos a que no te lo pierdas.

El Equipo del Instituto Pensamiento Positivo