¿Cómo ayudar a las víctimas de agresión sexual?

El caso de La Manada ha puesto de relieve una realidad olvidada durante mucho tiempo: lo que le cuesta a una buena parte de la sociedad comprender a las víctimas de agresión sexual. Es un ejemplo que representa lo que suele pasar: cómo se culpabiliza a la víctima y cómo se usan sus intentos de recuperación para tratar de cuestionar su relato de los hechos.

La realidad es que sufrir una violación es un hecho con secuelas más allá del momento. Por ello, es importante conocer qué aspectos psicológicos pueden verse afectados, de forma que las víctimas de agresión sexual puedan recuperar su bienestar lo antes posible.

¿Qué factores influyen en la recuperación de las víctimas de agresión sexual?

En primer lugar es importante trabajar un aspecto que influye notablemente en el malestar psicológico: la autoculpa de las víctimas de agresión sexual. Es común que, tras sufrir el trauma, se lleven a cabo valoraciones negativas sobre una misma que propician la aparición del trastorno de estrés postraumático, la depresión y un peor ajuste en general.

Si pensamos en los casos sobre violaciones que se ven en las noticias, es habitual que desde fuera se cuestione a la persona que ha sufrido este tipo de delitos. No es difícil imaginar que las preguntas a las que se ven sometidas muchas veces (como “¿se negó usted directamente?” o “¿trató de poner resistencia física?”) contribuyen a que este tipo de creencias sobre la culpabilidad se afiancen en la víctima.

Hay que tener en cuenta que no sólo influye la valoración subjetiva de quien ha sufrido la agresión. También es un factor altamente relevante el apoyo social con el que cuente. No hay que olvidar que no es simplemente que ese apoyo se dé, sino que la persona lo tiene que percibir para que le ayude a recuperar su bienestar. Por último, es sumamente importante el uso de estrategias de afrontamiento y de regulación emocional adaptativas.

¿Cómo se pueden trabajar estas cosas en las víctimas de agresión sexual?

En primer lugar, es importante trabajar mediante la reestructuración cognitiva todas las creencias que las víctimas de agresión sexual tienen entorno a sí mismas y a su culpabilidad en lo que han sufrido. En este sentido, se han de modificar las ideas que aparecen en ocasiones de que se merece lo que le ha pasado. No es difícil imaginar, en vista de los acontecimientos recientes, que esto es algo que debería trabajarse también como sociedad.

Por desgracia, son pensamientos que están arraigados en muchos colectivos. En cuanto a las estrategias de afrontamiento, las víctimas pueden poner en marcha estrategias centradas en el problema, que suelen ser adaptativas para otro tipo de situaciones, pero en este caso son mejores las que se centran en la emoción, ya que estamos ante eventos que no son controlables por la persona.

Por último, es importante decir algo respecto al apoyo social y cómo lo perciben las víctimas de agresión sexual. En ocasiones, cuando tenemos a alguien cercano que ha pasado por una situación traumática, queremos ayudarle pero no sabemos cómo. Esto puede hacernos estar ahí para la persona, pero no de la manera en que la víctima lo necesitaría.

En este sentido, es importante tener presente que llegamos hasta donde llegamos, y que tal vez la mejor forma de prestar nuestra ayuda es dejando a los profesionales de la salud mental (psicólogos y psiquiatras) que lleven a cabo su trabajo y que sean ellos los que traten de ayudar a la persona. Eso sí, esto no quiere decir que no apoyemos a la víctima, sino que nos planteemos si lo hacemos de la forma adecuada.

Un artículo escrito por Laura Reguera

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