Así es como dormir más te ayuda a perder peso de forma saludable

Un estudio ha demostrado que dormir más puede ser clave para perder peso de forma saludable. Descubre cómo dormir puede ayudarte a adelgazar y cuantas horas deberías dormir cada día para empezar a cuidar tu línea sin moverte de la cama.

La ciencia acaba de darnos otros motivo por el que dormir más horas cada noche. Descansar suficientes horas no solo es crucial para evitar problemas de salud física y mental, un reciente estudio ha demostrado que dormir más también ayuda a perder peso de la forma más saludable y fácil posible.

Pero, ¿cómo es posible que perdamos peso sin movernos de la cama? Pese a que parece una excusa barata para evitar hacer ejercicio este 2018dormir más es una de las mejores maneras de controlar nuestro apetito y reducir la ingesta de azúcares y carbohidratos.

Se trata del resultado de un estudio llevado a cabo por científicos del King’s College de Londres. Hasta ahora ya sabíamos que dormir poco puede aumentar el riesgo de obesidad al aumentar las hormonas que controlan el apetito; no obstante, ahora también han logrado demostrar que tras tan solo una semana durmiendo más podemos consumir de media 10 gramos de azúcar menos al día.

Los participantes fueron divididos en dos grupos de 21 personas. El primer grupo atendió a una sesión de 45 minutos para recibir ayuda para cambiar sus hábitos y dormir más. Debían acostarse cada noche a la misma hora, y evitar comer o beber cafeína antes de irse a la cama, adoptando así una rutina nocturna saludable.

Controlando sus hábitos alimenticios y de sueño con una smartband, los investigadores pudieron comprobar como no solo lograron dormir hasta 90 minutos más, sino también sentían menos necesidad de comer productos dulces y carbohidratos.

En 2016 el King’s College de Londres también publicó otro estudio que demostraba que las personas que tenían falta de sueño consumían de media 385 calorías másque los que dormían bien.

Así, previamente también han encontrado que al dormir menos se activan regiones del cerebro que provocan que concibamos la comida como una recompensa, incitándonos a comer más. Otros expertos apuntan a que un menor control del apetito podría deberse a la alteración del ciclo circadiano, lo cual afecta a dos hormonas relacionadas con el apetito: la leptina y la ghrelina.