5 hermosos proverbios filipinos

Los proverbios filipinos son fruto de una enorme multiculturalidad. Recordemos que en Filipinas hay más de 80 comunidades, cada una de ellas con su propio dialecto y cultura. Por ello, ha surgido una cultura nacional muy variada, en la que, sin embargo, hay elementos comunes.

Filipinas ha recibido influencias de sociedades tan diferentes como la española, la china, la estadounidense y la de malasia. Así, a la diversidad de culturas locales se ha sumado un impacto multicolor de otras latitudes. Los proverbios filipinos reflejan esas múltiples influencias.

Una escoba es robusta porque sus hebras están fuertemente atadas”.

-Proverbio filipino-

La familia y la mujer como centro de todo son dos de los grandes valores en la sociedad filipina. Es un elemento común a la mayoría de las subculturas. También se trata de un entorno en el que el respeto a las tradiciones y la bondad tienen un lugar preferencial. Estos son cinco de esos proverbios filipinos que nos acercan a esa cultura.

1. Uno de los proverbios filipinos sobre la adaptación

Uno de los proverbios filipinos más antiguos dice lo siguiente: “Mientras  la sábana sea corta, aprenda a acurrucarse”. Significa que debemos adaptarnos a las circunstancias, pues estas no se adaptarán a nosotros.

Es un bello mensaje, ya que precisamente una de las grandes virtudes en la vida es la capacidad de adaptación, ya que nada en la vida está hecho a nuestra medida. Siempre es necesario que pongamos algo de nuestra parte para acomodarnos a esa realidad.

2. Mucho ruido, pocas nueces

Muchos proverbios filipinos, y de otras partes del mundo, hacen hincapié en la idea de que los charlatanes siempre buscan mayor visibilidad. La verdadera sabiduría es más discreta y no se pavonea para hacerse notar.

Ese es precisamente el tema al que alude este hermoso proverbio filipino: “La lata que no contiene nada es ruidosa”. Quiere decir que muchas veces lo que llama la atención, o se vuelve más visible, no es precisamente lo más valioso. Las esencias son silenciosas, mientras que las apariencias hacen mucho ruido. Se trata de un llamado de atención para no dejarse envolver por los “cantos de sirenas”.

3. Muchos caminos conducen al mismo punto

Aunque nuestra sociedad viva obsesionada con la rapidez, a veces hay procesos que toman tiempo. No es posible reducir la duración de los mismos, ya que cada realidad tiene su propia dinámica. Hay ocasiones en las que nos desesperamos un poco, queriendo que todo ocurra pronto. Olvidamos que todo ocurre, de una u otra manera, en el momento preciso.

Uno de los proverbios filipinos nos recuerda esto. Dice así: “No importa cuán larga sea la procesión, esta terminara en la iglesia”. Significa que a veces los caminos son largos, pero si están dirigidos a un punto específico, conducirán allí mismo. En el fondo, es un llamado a la perseverancia.

4. Los árboles que dan frutos

Este hermoso proverbio filipino es una magnífica metáfora, de gran profundidad. Dice así: “Es trepado a menudo aquel árbol que da fruto”. Resulta muy similar a un proverbio occidental que señala: “Solo le tiran piedras al árbol que da frutos”. El sentido es básicamente el mismo.

Esta afirmación quiere decir que las personas o las realidades que verdaderamente aportan algo, muchas veces son objeto de críticas o agresiones. Suele suceder que quien toma la iniciativa, o plantea algo novedoso, reciba como primera respuesta un cuestionamiento. También significa que quienes son más productivos, son también más solicitados.

5. Las cortezas amargas

La abundancia y la carencia generan reacciones muy reveladoras en las personas. Curiosamente, cuando hay abundancia, la gente se torna más exigente y difícil de complacer. En cambio, cuando lo que prima es la necesidad, se le otorga un valor mayor a las cosas simples.

Eso es precisamente lo que nos recuerda uno de los proverbios filipinos. Dice lo siguiente: “No hay corteza amarga para una persona hambrienta”. En condiciones de necesidad, en este caso de “hambre” en su sentido simbólico, no hay críticas para aquello que la satisface. Es, en últimas, una lección de humildad y sencillez.

Todos estos proverbios filipinos nos muestran que las diferentes culturas populares del mundo tienen una especie de consenso en relación a los valores más importantes. Por más que se trate de sociedades muy diferentes, vemos claramente cómo son próximas, en términos éticos, a las nuestras.

Un artículo escrito por Edith Sanchez